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Tres conductas que reducen
la obesidad infantil
Un estudio reveló que la
prevalencia de esa
enfermedad entre los niños
que tenían tres buenos
hábitos era del 14,3%,
mientras que el 24,5% de los
pequeños que no respetaban
ninguna de estas prácticas
sufría obesidad.
¿Cuales son las conductas
que disminuyen la obesidad
en los niños?
Mantener rutinas
hogareñas saludables
como cenar en
familia, dormir lo
suficiente y limitar el
tiempo diario dedicado a la
televisión son elementos
clave para evitar la
obesidad en los niños en
edad preescolar. La
combinación de estos tres
buenos hábitos reduciría en
un 40% la incidencia de esta
enfermedad en los infantes,
según explicó un estudio
publicado en la revista
Pediatrics.
Aunque anteriores trabajos
ya habían analizado el papel
que desempeñan estos tres
factores por separado
(exceso de televisión,
descanso inadecuado y, en
menor medida, una baja
frecuencia de comidas en
familia) esta es la primera
investigación que considera
los efectos conjuntos de
este trío de elementos en la
obesidad de los niños de
cuatro años estadounidenses.
El diario El Mundo publicó
que los autores de este
nuevo estudio, Sarah
Anderson, profesora de
Epidemiología en la
Universidad Estatal de Ohio,
y Robert Whitaker, profesor
de Salud Pública y Pediatría
en la Universidad de Temple
(ambas en EEUU), contaron
con una muestra de 8.550
niños nacidos en 2001. La
recolección de datos,
llevada a cabo en 2005,
formó parte de un estudio
llevado a cabo por el Centro
Nacional de Estadísticas
Educativas, dedicado a
recopilar información acerca
de los ambientes para el
aprendizaje, la sanidad y el
desarrollo de los niños
estadounidenses.
Los investigadores
examinaron cuál era la
incidencia de obesidad entre
los críos que seguían las
siguientes rutinas
saludables: cenar en familia
más de cinco veces a la
semana, dormir al menos 10
horas y media cada noche y
ver entre semana la
televisión menos de dos
horas al día.
Los científicos llegaron a
la conclusión de que la
prevalencia de la obesidad
entre los niños que tenían
estos tres buenos hábitos
era del 14,3%, mientras que
el 24,5% de los pequeños que
no respetaban ninguna de
estas prácticas sufría
obesidad.
La correlación entre estas
sanas costumbres y una menor
incidencia de obesidad se
observó incluso en niños que
contaban con factores
adicionales de riesgo para
sufrir sobrepeso, como tener
una madre obesa y/o con bajo
nivel educativo, vivir en un
hogar con ingresos por
debajo del umbral de pobreza
o crecer en un hogar
monoparental.
Fuente
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